
Les cuento una historia. Lilibeth y Xavier, un matrimonio “normal”, sexo tres veces a la semana en promedio, buenos orgasmos pero… un día buscando x cosa en el closet entre sábanas y cobijas lo encontró. Era rojo intenso, suave al tacto, de latex, usaba pilas doble A, 22 centímetros de longitud y de intensidad graduable. Xavier no lo podía creer, por primera vez en su vida tenía un vibrador en sus manos, sí un vibrador y lo había conseguido en el closet de su habitación, la suegra no vivía con ellos. No había dudas era de su mujer.
Desconcertado, anonadado, así se sentía, se preguntaba una y otra vez porqué su mujer, su Lilibeth, usaba un vibrador, siempre había pensado que tenían buen sexo, ella nunca se quejaba, al contrario se veía siempre satisfecha. Será que lo tengo chiquito pensó; no llegaba a las medidas del vibrador pero sus 18 se hacían notar. Después de varios días irritado y ante las acuciosas preguntas de Lilibeth de por qué ya nada de nada, le soltó la gran pregunta: - ¿¿¿Qué significa esto??? Con vibrador en mano. Ella quedó muda, fría y roja muy roja.
Después de muchos portazos, enojos y uno que otro insultico se decidieron a hablar. Lilibeth contó su historia, sí el vibrador era suyo, de quién mas, de Pelucha, la perra, no podía ser así que solo quedaba ella. Admitió que lo usaba y mas aún que lo disfrutaba, ojo no porque Xavier la dejara insatisfecha nada que ver, todo lo contrario, sino porque era un placer extra que ella se permitía desde hace ya varios años, desde antes de conocer al que hoy es su esposo. Él al principio no podía entenderlo, se sentía el macho herido, traicionado, o sea le montaron cachos y con un vibrador. 

¿Cómo terminó esta historia? En un trío, Xavier aceptó el reto, entendió que el vibrador es solo un juguetito sexual, un elemento que le permite a su mujer disfrutar todavía más de su sexualidad. Ya ella no tiene que esperar que él salga para usarlo, no tiene porque esconderse, ahora lo incluyen en sus encuentros sexuales que por supuesto resultan más novedosos y entretenidos.
En la próxima entrega les contaré con detalle la visita que hicieron Xavier y Lilibeht a varias sex shop de la ciudad, donde descubrieron toda una gama de jugueticos sexuales para su diversión y disfrute.
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